¿Café intenso o fuerte?

Es normal escuchar y ver estos términos a la hora de catalogar algún café y aunque es habitual creer que se refieren a lo mismo, la intensidad y la fuerza del café son 2 medidas distintas, las cuales nos podrán ayudar a entender mejor lo que hay en nuestra taza, la preparación que queremos tomar o simplemente descubrir más sobre todo o que hay alrededor de un buen café. Por eso hoy, vamos a entender cada uno de estos términos y aprender a diferenciarlos.

¿Cuándo decimos que un café es fuerte?

Se cree, que los cafés más tostados son más fuertes, países como Brasil que prefieren los cafés fuertes y cultivan una variedad como la Robusta, suelen tostar un poco más sus granos buscando una mayor fuerza en su bebida y así también disimular un poco las imperfecciones del grano. Los cafés fuertes son los de mayor amargor y no tanta acidez. Otra cosa por lo cual se caracteriza un café fuerte es por su concentración de cafeína, la fuerza del café se siente hasta en el corazón.

Definamos la intensidad del café

Lo primero es dejar claro que el café intenso no es el que te llama cada hora, más bien eres tú el intenso con el café que siempre lo estás buscando. Pero ya en serio, la intensidad es una escala que se usa para determinar el grado de percepción tanto de los sabores, como del aroma, sea en nariz o en boca. Se da por niveles de acidez y del amargor del café, donde se analiza la potencia de los aromas y la duración de sus sabores luego de degustar el café. Pero cabe aclarar, que la intensidad del café no es un criterio para definir su calidad. Otra característica que se asocia con la percepción de intensidad es la del cuerpo del café, es normal encontrar la intensidad en un café con un cuerpo con textura casi espesa y sedosa en la basa. Algo que se destaca cuando un café es intenso es la notoriedad de los sabores frutales y dulces.

¿Qué influye en la intensidad del café?

Sabemos que los granos marcan y se puede diferenciar por su sabor y aroma, pero estas características también se pueden modificar y resaltar en los diferentes momentos de la producción, por eso es importante conocer los aspectos del proceso que pueden aportar a la intensidad en nuestra taza. El primero siempre será el grano, la variedad es determinante en estos aspectos, por ejemplo, un grano de Robusta produce sabores más amargos e intensos que uno de arábica, además de contener más cafeína, por eso esa variedad se tiende a asociar con tazas intensas.

El siguiente factor es el tueste del grano, este es un proceso que implica un tratamiento térmico al grano, lo cual ayuda al desarrollo de los diferentes sabores y aromas dentro del mismo, en nivel de exposición a este proceso es proporcional a la intensidad final en la taza, los cafés con un tueste medio suelen ser de notas dulces, mientras que en tueste oscuro se asocia con un café más intenso.

La cafetera también influye en la intensidad del café, es sabido que la forma en que preparemos el café resalta sus diferentes propiedades de sabor e intensidad. Cuando usamos una cafetera italiana podemos conseguir un resultado similar al de un expreso, no en el cuerpo, pero si con una intensidad muy similar. La prensa francesa, también puede lograr tazas con gran sabor e intensidad, al ser una molienda gruesa con una larga exposición al agua caliente, logramos así extraer sabores más notorios, que resalten más en nuestra taza y claramente en nuestro paladar a la hora de degustar ese delicioso e intenso café. Por otro lado, los métodos de goteo, como es el caso de la Chemex, consiguen un café más suave y más limpio, un café ligero y más cuando el grano es de variedad arábica.

Pero entonces, ¿Fuerte o intenso?

Eso es muy sencillo, los 2. Todo depende del gusto, el momento y el objetivo con el cual estemos preparando nuestro café. En esas mañanas frías, de mucha neblina y lluvia, donde por más que quisiéramos quedarnos en la cama debemos salir, una taza de un café fuerte con mucha cafeína para salir y cumplir cada objetivo cargado de la mejor energía. Pero en esas tardes frescas, de buena compañía y un buen chocolate amargo para acompañar el café, un café intenso de esos que se resaltan los sabores frutales, se siente el cuerpo y las diferentes sensaciones naturales en cada sorbo, un café que acompañe ese momento especial y sea el centro de la conversación.