La cata de café

Sí, hay una diferencia entre un café y otro, y no solo en términos de calidad: incluso hay una diferencia entre un buen café y otro buen café. Sabemos y sentimos que café nos gusta, pero definir los sabores y aromas, la acidez y el cuerpo del café es una tarea más difícil. Para llegar a este nivel, necesitamos mucha paciencia y práctica. Y por supuesto mucha atención.

La degustación o cata de café es similar a la degustación de vinos. Después del primer sorbo, casi nadie puede determinar si el vino proviene de Borgoña o de Nueva Zelanda. Esto también es cierto en el caso del café. Necesitamos la experiencia para reconocer el carácter de cierto tipo de café.

La cata de café se realiza mayoritariamente con el espresso ya que en este aparecen los sabores más intensos, por lo que es más fácil de analizar. No debemos usar leche, azúcar u otros edulcorantes cuando probamos para que podamos sentir los sabores en su forma original. La frescura también es muy importante porque puede perder muchos de sus aromas y valor recreativo en pocos minutos. Entonces la calidad se deteriora casi por completo. Si dejamos reposar el espresso demasiado tiempo, la crema también se desintegra. Además, la comida que comimos antes de la degustación también influye mucho en el sabor. Después de los dulces o el pastel, todo parecerá amargo. Vale la pena esperar al menos 20 minutos después de comer y asegurarse de enjuagar la boca con agua para neutralizar antes de comenzar a consumir el café.

Los expertos sugieren degustar en un ambiente tranquilo, sin factores perturbadores. También debemos prestar atención al tipo de vidrio que utilizamos. El vaso más estrecho realza el aroma y la intensidad del sabor, resalta los sabores potentes y tostados, mientras que el vaso más ancho llama la atención sobre los aromas sutiles. Si desea comparar cafés, asegúrese de usar los mismos vasos.

La degustación del café comienza con las fragancias, date tiempo para disfrutar de los aromas. También debemos investigar la apariencia y la capa de crema en la parte superior del café. Observa el color del café, que puede ser dorado, marrón o bronce y también la opacidad. La textura de la crema, o cuánto se pega a la pared de la taza, eso puede decir mucho. La crema en realidad está encapsulando los aromas en el café, por lo que después de examinarla, la alejamos de la superficie del café con una cuchara pequeña o cuchara de degustación.

Luego bebemos el café, de modo que se alcancen todas las partes de la boca; esto es importante porque sentimos diferentes sabores en diferentes lugares. También puedes anotar la experiencia mientras degustas, porque luego puede ser una buena referencia. Al principio, es posible que te sientas un poco incómodo, pero con el tiempo dominarás el método de degustación si eres lo suficientemente persistente.

¿Qué buscar en el café?

Corpulencia: esta noción representa fundamentalmente la densidad, cuanto más con cuerpo es el café, más cremoso, más ligero tiene una textura más acuosa.

Acidez: está influenciada por el tostado, la acidez proporciona un sabor fresco y vivo al café y enfatiza el sabor dulce natural.

Tostado: el tostado afecta el contenido de cafeína, la acidez y el amargor del café.

Aromas: nuestra nariz nos ayuda en la percepción del aroma. Podemos distinguir cafés de aroma ligero, moderado y fuerte, probablemente la determinación de los aromas sea la parte más delicada de la degustación del café.

Los cafés con un aroma más ligero tienen un olor floral, afrutado o cítrico. El medio se caracteriza por un aroma a miel o cereales con leves notas tostadas, mientras que los cafés con aroma fuerte tienen un carácter especiado, amaderado y con cacao.

Algunos ejemplos de diferentes notas de sabor:

Floral: fresco como flores, que puede ser pronunciado, pero nunca dominante. Aroma de madreselva o jazmín, que a veces recuerda a la miel.

Vino afrutado: hasta cierto punto, recuerda al vino, similar a la fragancia de frutos rojos como grosella negra, uvas, fresas, frambuesas, arándanos, pero también hay otras notas frutales como albaricoques, ciruelas, manzanas, peras o melocotones.

Agrios: aromas cítricos, especialmente limones, pomelos y bergamotas. En algunos cafés, el aroma cítrico se complementa con una alta acidez.

Miel, maíz: recuerda pan, tostadas y cereales, pero también se notan nueces secas, avellanas y almendras.

Picante: evoca el aroma de varias especias, como la canela, el clavo y la pimienta de Jamaica.

Leñoso: recuerda a la fragancia de la madera seca o de un lápiz, pero también se nota el olor de las bebidas maduras en roble, en ocasiones se lo compara con coníferas y maderas aromáticas como el sándalo.

Cacao: toques de chocolate y cacao, es importante distinguirlos de los aromas tostados.

El sommelier de café es una profesión, no sólo aprendes por casualidad pero nada te impide disfrutar de la degustación o cata de café. No te preocupes si no tienes éxito al principio, si eres lo suficientemente paciente, tarde o temprano descubrirá los aromas, fragancias y la textura del café con deleite. Pero la experiencia más grande es cuando también puedes nombrar los diferentes compuestos y cuando sabes la razón por la que amas ciertos cafés. Estas habilidades pueden adquirirse en diferentes cursos, así que no dudes en hacer uno si quieres saber más sobre tu bebida favorita.