La historia de los Cafés Literarios de Colombia

Hoy en Caficulto hablaremos sobre la historia de los cafés literarios de Colombia, un tema que tocamos en el artículo Lugares emblemáticos para tomar café: Colombia concretamente en Bogotá. Un hilo conductor conecta el café con el mundo del arte y con la literatura en particular. Antes, cuando no había editoriales, la selección de las obras se le confiaba a especies de sociedades literarias, unas asociaciones voluntarias de escritores, que intercambiaban consejos y apoyos mutuos, sobre la base de acuerdos no escritos y no notariados. Estos tratos y selecciones las hicieron reuniéndose en lugares exclusivos, librerías, pero sobre todo en  cafés.

Poetas, novelistas e intelectuales se han reunido en los cafés literarios de Bogotá desde mediados del Siglo XX. Un café literario es un espacio donde la gente puede discutir sobre literatura y arte, y donde pueden comer y beber. Ellos discutieron, crearon, pensaron o comentaron sobre varias de las obras literarias colombianas más importantes en estos lugares que vieron crecer nuevas relaciones entre diferentes épocas y diferentes escritores. El café es una forma de unir esta diversidad de autores, personalidades y lecturas, así como la similitud de los personajes de ficción que describen en sus obras, que pueden vivir en diferentes espacio-temporales y coincidir en los cafés.

La poesía, la literatura y el café parecen formar parte del ADN del pueblo colombiano y son inseparables de su ser. La importancia que tuvieron, como lugares de nacimiento de ideas de vanguardia, para el progreso político y cultural en general y para la literatura colombiana. Nombres como Germán Arciniegas, Alberto Lleras Camargo, Ricardo Rendón, León de Greiff, Gabriel García Márquez, para nombrar sólo algunos pocos, no se les podría rememorar sin mencionar su presencia en los Café bogotanos como el Windsor, el Asturias, el Automático y otros. Así el Café Literario se convirtió en un símbolo de vanguardia en el siglo XX

El café como lugar público de reunión tiene una larga historia en Europa. Al comenzar el siglo XX surgieron algunos en este continente, convirtiéndose en centros de tertulias literarias. En el ambiente de estas tertulias nacieron ideas políticas, culturales, literarias de vanguardia y también correspondientes a obras de literatura. Casi lo mismo ocurrió en América Latina. Especialmente en Bogotá; se formó el desarrollo histórico de estos Cafés, sus tertulias, así como las generaciones y grupos que en ellos se reunían.

Cuando se buscan fechas exactas o próximas de cuando nacieron los cafés literarios se puede encontrar en la literatura que lo exacto fue en el siglo XX y lo aproximado en 1920, pero cuando se analiza de fondo las dos palabras café y literatura y se quiere pensar la historia, el contexto y la esencia podemos ver que todo comenzó antes.

Lo cafés literarios al igual que otros disfrutes más comunes se niegan a desaparecer y conforme la sociedad va avanzando, tratan de evolucionar y entran en el contexto de la nueva era, respecto a los cafés literarios, algunos que existieron en Bogotá antes del bogotazo y que todavía existen son El Pasaje y el San Mortiz, no muy populares para la época pero que sobrevivieron de los 90 y que se establecieron antes de 1948.

De igual forma, hay que tener en cuenta El Automático que estuvo hasta los 80 y que fue importante ya que fue el primero en dejar entrar mujeres, porque en los cafés de la época no existía baño para damas.

Aunque no existe un concepto como tal que define lo que es un café literario podemos decir que es un espacio donde se juntan el café y las letras y toda su forma de expresión, y creo que a quienes le interese la historia de estos lugares y la cultura, podrán dar fe de esto y también podrán, si quieren, abrir el suyo con diferentes características y sin ser realmente competencia de otros. Hoy las bibliotecas locales o de barrio, hacen cafés literarios en torno a una temática o un autor y nunca falta el aroma del café, es una forma de recordar la esencia de los cafés literarios de la época y salir un poco de ese mundo invadido por la televisión, la internet y centros comerciales.

Entonces, Caficultores, un café literario, es donde está presente la palabra escrita y la palabra hablada, ya que los libros y el café nos llevan a imaginar más allá de nuestros recuerdos y nuestros sentidos. Ir a esos lugares es necesario para reescribir la historia. Los cafés a través del tiempo no son ajenos a todo el público, aunque se reconocen históricos por los nombres reconocidos que pasaron por ahí o por los desenlaces políticos que ahí emergieron, también fueron y son lugares que acompañaron a los habitantes de sus zonas a explorar las bondades de la literatura y el café.